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Las sardinas, las aliadas frente a la diabetes

Por algo la llaman la reina de los pescados azules. Y es que la sardina es un alimento muy rico en propiedades y nutrientes y su consumo regular puede ayudar a prevenir ciertas enfermedades. ¿Quieres saber más? Te contamos todo lo que nos aportan las sardinas y cómo su consumo puede ayudar a prevenir la diabetes, para que puedas seguir cuidándote de la mejor forma.

La sardina es un pescado que puede engañar a simple vista: es de pequeño tamaño y su piel tiene un tono gris que camufla su irresistible sabor y, aunque pueda parecer poca cosa, posee una lista casi interminable de beneficios y nutrientes para la salud.

 

Propiedades y beneficios de las sardinas

 

Buena para los huesos: las sardinas suponen una gran fuente de calcio, mineral esencial para mantener y potenciar la estructura ósea.

Mejora el estado de ánimo: el elevado contenido de ácidos grasos de Omega 3 en las sardinas, contribuye a un funcionamiento cerebral más ágil, lo cual se traduce en un funcionamiento óptimo de neurotransmisores como la serotonina, encargada de regular el estado de ánimo.

Fuente de antioxidantes: las sardinas son ricas en selenio, mineral que contiene numerosas propiedades antioxidantes. Aliados esenciales para frenar la acción de los radicales libres y sus nocivos efectos en nuestro organismo.

Previene las enfermedades cardiovasculares: los ácidos grasos de Omega 3 de las sardinas aportan otros muchos beneficios. Entre ellos, la reducción del colesterol malo en sangre y la prevención de su acumulación en las paredes de las arterias. Causa de la mayoría de enfermedades cardiacas.

 

¿Por qué son buenas las sardinas para los diabéticos?

 

Una reciente investigación desarrollada por el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer de Barcelona, enfocada a la prevención de la diabetes tipo 2, reunió a 152 pacientes mayores de 65 años con prediabetes. Al grupo de intervención se les administró una dieta que contenía 200g semanales de sardinas. El equivalente a dos latas de sardinas en aceite de oliva, durante un año.

Los resultados revelaron que, en comparación con el grupo que no tomó sardinas, el 37% inicial de los pacientes prediabéticos se redujo a un 8%. Además los análisis mostraron una reducción de la resistencia a la insulina, aumento del colesterol bueno y de la hormona encargada de metabolizar la glucosa. Estos resultados se asocian al alto contenido de Omega 3 de las sardinas. Y, en especial, de taurina, la cual ha sido estudiada por sus efectos hipoglucemiantes.

Por tanto podemos concluir que: consumir sardinas dos veces a la semana ayuda a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

 

Y ahora que ya sabes todo lo bueno que aportan las sardinas en lata, descubre las de Frinsa que reúnen lo mejor del formato pero sin renunciar al componente natural más delicioso. Descubre todas nuestras propuestas y sigue cuidándote con nuevos y deliciosos bocados.

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